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lunes, 10 de marzo de 2014

Patria, Familia y Propiedad


Esta soy yo, para el proyecto de tesis de un gran amigo.  

¿Qué son los derecho ciudadanos?
¿Por qué nuestros derechos se convierten en deberes?
¿Cuál es la diferencia entre un derecho y una imposición social? ... Ideas



sábado, 1 de marzo de 2014

Después del amor viene la calma


En la caverna de la soledad. Cecilia Valadez

Hablar de amor implica hacerlo. Hacer el amor implica vincularse. Vincularse implica abrir el corazón. Abrir el corazón implica hacerse vulnerable. Hacerse vulnerable implica sí,  quitar las barreras para llenarse de dicha, pero también estar dispuesto a sufrir a veces.

He pasado por mucho ya. Mucho enamoramiento y mucha decepción y mucho ajetreo y mucha euforia y muchos besos y muchas angustias. Involucrarse afectivamente con más de una persona es en cierta forma hacer más de lo mismo. Multiplicas las emociones, pero las multiplicas por igual. Más sexo, más agotamiento. Más amor, más dolor. Más planes, más confusiones. Más expectativas, más desilusiones. Más compromiso, más incapacidad de asumirlo.  Hay que tener estómago para esto. Y más corazón y más cerebro y más paz interior. Mucha más paz interior.

Después de ya algunos añitos en el ruedo, recojo mis pedazos para mirar lo que he creado desde lejos. He tenido que aislarme un poco a cuenta del maremágnum de emociones y planes y exigencias y deseos a los que hay que estar dispuesto a responder expresamente.  En el principio todo es arrobamiento, como siempre. Pero luego viene la búsqueda de propósitos más hondos, la necesidad de evolucionar y crecer, las preguntas cada vez más constantes y e incisivas: ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuánto tiempo podemos mantener esto? ¿Qué pasa con los intereses personales? ¿Qué necesidades atendemos primero? ¿A qué sentimientos le damos prioridad? ¿Cómo afecta esto a uno, o al otro, o al otro…? ¿Cómo estas decisiones me afectan a mí misma?  Y entonces sobreviene el cansancio absoluto. La necesidad de estar afuera... quieta. En silencio.  

Soledad Fernández Ramos
No se puede uno compartir sanamente si no está en su centro. No puede uno dar de lo que no tiene. Y cuando te distraes, y te dejas revolcar por tus decisiones como por una ola, luego sólo queda el ahogo y la mirada atónita de un montón de almas que ya no entienden bien lo que están haciendo. Hay que ser persona para encontrarse con el otro. Y hay que ser autónomo para darse con entereza.  

Si es difícil vivir de a dos, más difícil es vivir de a tres o de a cuatro o de a cinco. Con cada persona tienes relaciones distintas, claro, pero a la vez paralelas, y a veces no alcanza el tiempo ni la cabeza para darles a todas el lugar que piden y merecen.  Caminar, en suma, se hace pesado cuando estás tratando de coordinar muchos pies, cada par tirando de cierta forma para su lado. 

Es difícil andar… sí. Y pesado. Y sin duda lo más difícil es padecer un desgarramiento de corazón por el crecimiento desproporcionado de las partes, que no se quedan quietas en un rincón y que hacen que se te rompa el pecho de vivir tantas emociones y te estallen los oídos de escuchar tantas voces.

Después del amor viene la calma. Debe venir la calma… Para mirarse por dentro, para aquietar el espíritu, para descansar el cuerpo; y para comerse en paz los frutos de lo que sembraste, porque sólo así se puede empezar a sembrar de nuevo.

¿A dónde lleva las semillas el viento? Nunca se sabe… nunca se sabe. 

martes, 3 de diciembre de 2013

Lujuria



"I have a lust for life"
 - Iggy Pop


Siento lujuria por la vida. Por su cadencia, por sus caprichos.
Siento  lujuria por la vida.
Quiero besarla en todas sus bocas, en todos sus ojos, en todos sus pechos y en todos sus pies. 

Siento lujuria por el viento que me coge por el cuello y se me sube por la nuca buscándome el nacimiento del pelo. 
Por la lluvia que me rueda por la cara y me lame los labios. 
Por la tierra que se mete entre mis dedos y me llama con su aroma de humedad y hierba y barro. 

Siento lujuria por la piel de las mujeres, por los brazos de los hombres, por mis manos. 

Me estremezco ante la música toda, ante un animal, ante el llano. 

Me seducen el ondular de mis caderas, las risas de mis amigos y los cigarros. 

Amo el calor del buen licor, el aletargamiento... y me gusta incendiar mis pupilas en el rojo sol de la tarde. 

Amo el dulce olor de la piel de mis amantes, estar despierta hasta la madrugada. 
El silencio de la noche antes de quedarme dormida     
      y el incesante revolotear de mis palabras... 


domingo, 17 de noviembre de 2013

Cómo besarme







El beso es todo. Lo sabes ¿no?  
La premonición. La síntesis. 
El beso habla de ti. El beso habla de lo que seremos. De lo que está a punto de pasarnos.


Tímido al principio. Esperado. Dubitativo. Paciente. Nervioso incluso... 
Así el beso crece y se desespera. Así se eriza. Así se sueña. 

Puedes empezar por la comisura de mi boca. El 'teaser'.  

Y el aliento... no olvidar el aliento. Ese es el momento mágico. La sinapsis. La duermevela del beso.

Luego tus labios. Mis labios. Están secos aún.. y entonces se reconocen perfectamente sus límites. 

Besos cortos, suaves. La boca ligeramente entreabierta. Tu brazo aferrándome por la cintura.

Pasa por ahí un par de veces... déjame presentirte. Deja que la imaginación despierte. Siente con tus dedos el pulso cada vez más fuerte de mi cuello. 

...La primera sensación de tu lengua que recorre el contorno de la boca. Tu mano subiendo por mi nuca. 
Tus dedos entre mi pelo...

Entonces el cambio de temperatura. La humedad. El sabor de tu lengua. El juego. Tus brazos. La pared detrás de mí.  El pelo. Tu cara. Tu pecho contra el mío. 

Tu saliva, el filo de tus dientes, tu saliva en mi cara. 
La lengua
           la oreja
Los dedos
           la lengua
La boca
           la lengua
               la lengua
                      la lengua



Tu boca se vuelve como el aire... indispensable. Un río de ganas... la respiración se agita.  Tu sexo contra el mío. 

El fin del beso... el principio de lo que tú quieras. 



sábado, 14 de septiembre de 2013

No es el qué. Es el cómo


No sé si esta pregunta sale directo de la entraña masculina (ya me dirán los lectores) o es más bien el producto de la forma en que hemos llegado a entender el sexo gracias a cosas como la Cosmopolitan, la tele y el porno; pero el hecho es que no es la primera vez que me la hacen y ya que es sábado y no tengo ganas de trabajar, voy a divagar un poco al respecto. 

¿Qué te gusta que te hagan?

¿Les resulta familiar? ¿Alguna vez se los han preguntado? La verdad es que yo nunca sé bien qué contestar a esta pregunta.  ¡Qué! me pregunto... ¿Qué?

Primero que todo habría que reparar en que cuando alguien pregunta una cosa así, de alguna forma está esperando que uno le de una suerte de receta milagrosa, de movida infalible. Si sabes qué es lo que más me gusta que me hagan, pues me lo haces y ya ¿no? ¡Qué fácil sería! Entonces toco aquí, muerdo allá ¡y listo!  La verdad revelada. El mejor sexo de mi vida.  Ay....   ¡Pero qué pregunta esta! En serio....

Vamos a ver. No voy a ponerme con el cuento aquel de que "a las mujeres lo que les gusta es..." o "los hombres siempre..." porque hablando de todo un poco, y especialmente de sexo, no creo que exista lugar para estas generalizaciones (sólo en la Cosmo, la tele y el porno). Así que por respeto de género voy a limitarme a decir lo que me gusta a mí y eso hará que la cosa suene profundamente personal.  Ya después las que estén de acuerdo lo compartirán y le darán like :p

Bien.. por dónde empezar a agarrar esta pregunta tan complicada.  Lo fundamental aquí - si es que queremos llegar a algo- es tener presente que lo importante nunca es realmente el qué sino el cómo. Alguna vez ponía por ahí en la página: "A veces es preciso amar despacio... saber que puede haber más sensualidad en un aliento que en mil manos".  ¡Y es que es eso! Eso lo resume todo ¿no? Pero como dije no estoy para resúmenes, así que vamos a allá. 

Cuando me preguntan qué me gusta pienso en esos momentos que realmente me han erizado la piel, que me han hecho caminar por los límites del deseo con el pelo revolcado y la sangre en las mejillas y el corazón latiendo a mil como queriendo salirse del pecho. Pienso y pienso a ver qué era eso tan maravilloso que me estaban haciendo y la respuesta nunca es una sola:

Cory Godbey
...Su mano helada, tan quieta y próxima, que la piel empieza a derrapar por entre ensoñaciones de lo que está a punto de suceder. ¿Acaso hay algo más estimulante que presentir el sexo sin saber realmente lo que a uno le espera?
... Sus labios llenos, secos por el viento, respirando agitadamente cerca a mi boca, mientras su pelo se me mete entre los ojos.  
... Su lengua atravesando la espalda por el centro, desde el sacro. 
... Su mano sujetándome las muñecas contra la almohada.
... Sus dedos entre mi pelo cerrándose con fuerza. 
... Sus besos por mi cara... muchos...veloces. 
... Sus piernas separando las mías.
... Su risa
... Sus brazos levantándome, dándome vuelta, llevándome de un lado a otro de la cama. 
... Su mirada tragándome en la distancia.

... Sus ganas... las mías... 


Este juego -porque siempre debería serlo- no tiene reglas. No hay llaves mágicas ni puntos milagrosos. Me da igual un dedo aquí, que una mano allá, que una boca no sé donde. Lo que quiero es tener ganas infinitas de ese dedo, de esa mano o de esa boca. Lo que quiero es que me sorprendan. Lo que quiero es que me hagan sufrir un poco. Lo que quiero es que me busquen y luego miren a ver cómo me encuentran. 

También quisiera que me reconozcan como un ser sexual. Que se dejen de coloquios sobre la ternura. Que me dejen ser y se dejen ser, porque el sexo es algo que nos pasa a todos.

Y toda esta tontería de las técnicas... del punto G, A, B, C, D ...   Lo que lo consume a uno es el deseo del otro. Para ser "buen polvo" no hay que ser un acróbata y el "juego previo" no es un manual de lugares para tocar ¡No! El juego para mí es tentarme y el buen sexo es tomarme como si no hubiera nada más en la vida que ese momento. El buen sexo es saber qué quieres y para dónde vas. Es estar ahí, presente, sin quitarme la mirada de encima porque si no me estás viendo es como si te perdieras algo; como si corrieras el riesgo de que pronto me volviera menos tuya. Es morderte la boca de las solas ganas que tienes de la boca mía. Es entregarte por fin ¡por fin! a mi pecho, como si sólo allí hubiera alivio. Como si fuera la única salvación después de haber sufrido tanta distancia... Esa distancia insalvable que en un milímetro separa tan hondamente tus labios de los míos. 

¡Eso es lo que me gusta que me hagan! Que me persigan, que se me escapen. Que estén presentes. Que me amen.  Que me vuelvan loca. Que sepan cómo. Que me lleven al filo del abismo y me traigan de vuelta por el solo placer de hacerme suya.  

...Porque al final del día, chicos, chicas, gente de la Cosmo, de la tele y del porno, lo único que Caperucita quiere, es que se la coma un lobo. 

Adolfo Serra


Acotación importante: ...  Caperucita
 es un lobo


Ana Juan



domingo, 1 de septiembre de 2013

Dónde se pone el amor. Segunda parte


Tarde o temprano, esto va a doler. Eso es lo que deberían enseñarnos primero... antes de los felices para siempre. Antes de los vestidos de novia. Antes de los cientos y millones de imágenes de parejas felices, teniendo hijos felices, envejeciendo felices. 

Sí ... Tarde o temprano, esto va a doler. 

Siempre he sido una persona digamos, fácil al amor. Me enamoro sin pensarlo mucho y profundamente. Dejo que el amor se me suba a la cabeza, que me consuma, que me haga saltar muy alto a la vez que me invita a comer mucha tierra.  Amo con entrega y con dulzura. Amo como si en amar me fuera la vida. Doy casi siempre todo. Y todo, casi siempre, es demasiado.  En ese dar y en ese perder la cabeza, encuentro claramente una profunda satisfacción. Escribo poemas y me invento canciones. Dejo que un temblor permanente me recorra toda. Me arreglo, me sonrío, me pongo nerviosa. Abrazo como si un abrazo pudiera durar para siempre. Beso como si la boca del otro fuera el mismísimo aire. Amo. Dejo que me amen. Me hincho como un globo al calor de tanto amor. 

Pero luego, así como cambia el viento, un día se me escapa el entusiasmo por la ventana. Yo le digo que no, que se quede otro poco. Que la cama todavía está caliente, que ya me estaba amañando entre esos brazos. Pero me mira con el desespero de un niño y me dice que ya es hora, que ha pasado mucho tiempo, que el día está bonito, que hace sol afuera.  Yo miro a mi amor ahí acostado y lo veo tan cómodo y tan plácido... le digo entonces al entusiasmo que se adelante, que ya lo alcanzamos, que 5 minutos más de cerrar los ojos.. de sentir que todo dura para siempre. Pero en esa siesta de 5 minutos, no puedo ya más pegar el ojo. Sé que una parte de mi amor se irá tras el entusiasmo. Que se levantará y se irá a cuidarle afuera, porque a este hay que cuidarle de cerca.. no sabe medir bien las consecuencias de sus actos. 

Entonces respiro hondo.. hondo... y pienso: Tarde o temprano, esto va a doler. 


Luego queda el resto del amor. Ahí acostado y sólo, sin el entusiasmo. Le miro y siento que tiene un poco de frío.  Está sereno también. Aunque ha perdido un poco el verdor, sus ramas parecen cada día más fuertes. Es como un palo de sauce.. así con sus hojitas mirando para abajo.. pero vivo.. vivo al fin y al cabo. Este amor que es como un sauce, sabe aguantar las heladas de la madrugada. Sabe cubrirse de lo que hace daño, y sabe darme sombra cuando el sol abrasa demasiado. Este amor ya dolió también. Dolió harto y dolió hondo. Sobre todo la primera vez que sintió la herida que dejó el entusiasmo al fugarse sin decir nada. En esa herida crecen hoy otro tipo de ramas. 

Miro a mi amor sauce...  imagino cómo sería la vida si algún día me faltara y pienso: Tarde o temprano, esto va a doler. 

Y como nada es concreto y nada es estable, y todo en el afecto pareciera tener el carácter y la textura de... una jalea, pues el entusiasmo también va dejando cosas regadas y pegadas por ahí. Se deshace, digamos; y se reparte. Y aunque los vientos lo llamen y el sol lo invite al parque, y aunque el sauce lo esté esperando siempre bajo el mismo cielo, y aunque se le pierda la mirada entre la gente, y aunque pase el día soñando despierto, de vez en cuando se estrella con  un amor nuevo y bello. Un amor que le pone distancias. Un amor que no es, como él, una bola de fuego, un volador sin palo. A veces se encuentra con un amor que le cuesta y entonces ahí sí... ahí sí se queda pegado como un chicle. ¡Y podrán venir las tempestades! Y podrá ser ese afecto el más árido, el más rancio, el más triste, el más seco. ¡No!  ahí sí siente que se queda para siempre. Ahí sí siente que toca el infinito. Ahí sí conoce lo que es no desmayar por años y años. 

Yo lo miro con incredulidad y le pregunto ¿en serio? Me sube los hombros y contesta: "ni modo". Y mientras otea el panorama buscando nuevos desencantos, ahí se le hace de noche... y de día... y de noche. 

¡Qué fácil es a veces enamorarse! ¡y qué difícil es siempre dejar de amar! 

Miro a mi entusiasmo pegado en un suelo estéril y pienso: Tarde o temprano, esto va a doler. 


... Tarde o temprano esto va a doler... 

El amor siempre vale la pena. Sea o no correspondido. Sea para siempre o para un día. Sea liviano o pesado. Largo o corto. Ligero o profundo. Dulce o amargo. 

El amor es en efecto -como nos han dicho- felicidad. Pero la felicidad se enraíza en el hueco que cava la tristeza, y la estabilidad se sienta en el trono de la inconstancia. El amor, tarde o temprano, ha de doler. 

Ama siempre con esa consciencia. Sin duda hará más encantadora la subida y tal vez al final, hasta te sepa a dulce el porrazo. 




viernes, 23 de agosto de 2013

¿Dónde se pone el amor?

No a menudo, pero esta será una pregunta para repetirse cada tanto, me pregunto cómo fue que llegué y traje mi relación a este lugar. Por qué aconteció todo así y no de otra manera. En un mundo que cultiva mayoritariamente las relaciones tradicionales (no voy a decir monógamas porque creo que muchas de hecho no lo son, aunque sea por debajo de cuerda) se nos educa con una y sólo una idea del amor. el amor que lo llena todo. El amor que cumple todas las expectativas. El amor que es verdadero en tanto que es eterno.  El amor con el hombre o la mujer QUE ES.  

Y despegarse de todo esto pues no es fácil. Estar con varias personas tiene, al igual que estar sólo con una, sus pros y sus contras. Su más grande pro, ya lo decía antes, es básicamente la multiplicidad de emociones que uno logra llegar a experimentar. Cada persona es un mundo, con cada una tienes un lenguaje, con cada una te exploras de diferente manera. Tiene otros: como la sexualidad, la compañía constante, la sensación de sentirse amado por mucha gente, la expansión de la intimidad, la construcción de la tolerancia, la práctica siempre compleja de la honestidad. 

Sus contras.. pues sólo por decir algunos, la dificultad social, la tarea emocional que hay que hacer para sobrellevar los celos, el esfuerzo psicológico que deviene de cada interacción, las preguntas permanentes, los cuestionamientos externos e internos, el miedo a ser abandonado -ya no por uno sino por varios.  Pero entre todos, diría que hay dos que hasta el momento me pesan más que el resto: 

Uno es que, al intimar con mucha gente, recibes todo lo bueno pero te expones también a todo lo malo.  ¿Qué quiero decir con esto? pues que las relaciones, monógamas o no, necesitan comunicación, tienen altibajos, están llenas de malentendidos, tienen crisis, piden ayuda.  Y si superar una crisis o un rompimiento con una persona es duro, pues con varios lo es mucho más.. o tal vez no sea más duro, pero al menos sí se hace más visible y de cierta forma pareciera más... ineludible. 

No todas las relaciones que uno establece en una relación abierta son iguales. Algunas son distantes y otras muy íntimas.  Algunas son físicas, otras emocionales, otras más mentales, o simplemente mezclas distintas de las tres. Todas, todas, pueden acabar en cualquier momento, y un rompimiento, un dolor, una deshonestidad, un malentendido.. siempre hacen sufrir; Sea con uno, con dos o con tres. Y esta es una realidad con la que hay que vivir día a día. La inminencia del fin. 

El otro contra que es duro de sobre llevar es ¿por qué estoy haciendo esto? Yo tengo miles de razones maravillosas.. muchas de las cuales he expuesto ya. Me las he trabajado duro con esta cabeza que no descansa y creo que me han quedado bien. Pero al final del día debo ser honesta conmigo misma y preguntarme de frente y a los ojos si no estaré haciendo esto simplemente porque me enamoré de una persona con la que no podía estar. Y ya. Sin tantas elocuencias, sin tanto parapeto teórico y hasta místico.  No será que tú -me pregunto ante el espejo ¿te enamoraste de una forma tal que decidiste trastocar hasta tus mismos cimientos para poder vivirlo? ¿No será eso y ya? 

Mucha gente piensa o debe pensar (digo yo) que yo hago todo esto porque es una forma de sentirme rara y subversiva. Porque me gusta "el drama", porque quiero ser diferente, más inteligente... acaso mejor.   No sé a qué horas construí esta imagen tan insoportable de mí misma, pero me parece que tengo razones de más para decir que está bastante consolidada y es .. digamos.. de amplia aceptación entre mis más cercanos.  

Pienso en eso y mientras suspiro y meneo la cabeza en señal de incredulidad, me pregunto de nuevo mirándome de frente ¿quién me conoce? ¿quién me ha visto el alma, al menos un instante para saber que eso no es así? Si supieran como dice Laura Esquivel, que sólo la olla conoce los hervores de su caldo. ¡cómo me gusta esa frase! Si supieran que, como decía el otro día, mis atalayas están derruidas y que ya no se bien qué me viene de afuera y que ya no sé bien lo que se me muere por dentro...  De todas las formas sabidas me he construido un muro enorme para que cuando me vean a los ojos no se note mucho que toda esta gente que me toca, me toca hasta el lugar más profundo. Me he sentado en el fondo de esta oscuridad cerrada para que no se me note cuando tengo miedo.  Me he contado a mí misma mis cuentos hasta que me los he creído, para así no llorar cuando más me dolía todo, cuando más me atormentaba todo, cuando más me cuestionaba todo. 

Yo no soy una heroína del amor verdadero ni una experta en relaciones. No soy la abanderada del poliamor ni el estandarte de la poligamia. No soy la verdad revelada. No soy la lanza. Ni soy el camino. Ni soy la respuesta. Ni soy tampoco una sola forma de amar o un solo destino. 

Soy una persona que busca. Soy el resultado de unas circunstancias. Soy, claro, el experimento de la vida. Soy una niña que se enamora. Soy una mujer que quiere estar completa. Soy una valiente. También soy una idiota...

¿Qué sería de mí hoy si las cosas no hubieran sido como fueron? ¿Estaría sola? ¿estaría con uno, con el otro o con alguien más? ¿tendría hijos? ¿sería feliz? ¿sería fiel?  No lo puedo saber porque justamente, las cosas fueron como fueron. 

Yo me casé queriendo lo que me enseñaron a querer. Buscando lo que me enseñaron a buscar. Pero no fue eso lo que encontré. Si eso pasó porque no me casé con "el que era" .. rebatible. Aunque mucho me lo peleen, a mí me gusta pensar que todas las decisiones son correctas porque son a su vez, la única decisión posible en el momento en el que la "tomamos"; es decir, bajo esas circunstancias y en nuestra muy personal forma de ver la vida. Si eso es así, pues entonces sí. Me casé con el que era. El que era, al menos, para ese momento... y también para este.  Lo que siga de aquí en adelante será un poco decisión nuestra, pero será también el parecer de la vida. Yo no esperaba todo esto a la vuelta de la esquina. Yo no veía venir al desamor, la crisis, el arrobamiento... Yo quería ser, como decimos tan ingenuamente, normal. Pero normal nunca existe. Normal nunca es posible. Porque si algo he aprendido es que todos padecemos de alguna cojera, de alguna ceguera, de alguna sordera. Y vamos así, chuecos por el mundo, sólo esperando a alguien que cojee con la otra pierna, que vea por el otro ojo, que oiga por el otro oído.  Si esto es posible en una sola persona, pues que a todos nos dé ese gusto la vida  (y que al verla, ojalá nos reconozca ella también). Pero si no, como decía nuestra querida María Teresa "...seguimos juntos y ausentes, con las relaciones que cada uno puede establecer en la vida y de la forma en la que cada uno la puede sobrellevar".


Y aquí les dejo a María Teresa por si no la han leído. 


miércoles, 10 de abril de 2013

Convirtiéndome en Moon Mother



Si han pasado suficiente tiempo aquí en el blog, leyendo las cositas que comparto, sabrán más o menos de qué va la cosa. Es, evidentemente, un espacio informativo para compartir con mujeres y hombres las cosas que he ido aprendiendo en el camino, especialmente en lo tocante a salud femenina, patriarcado, parto respetado, etc... Claro. Pero también es un espacio sanador. Una vitrina a mi mundo interior. Un diario de mis procesos. Un caldero. Aquí muto y transmuto, a la vista de todos los que quieran verme. 

Pues bien, hablando de transmutaciones y caminos y sanaciones, quería hace ya unos días compartirles sobre mis experiencias del fin de semana pasado, durante el cual me convertí en Moon Mother. Para saber qué es una Moon Mother debo hablar primero de Miranda Gray. Para quienes no la conocen, Miranda Gray es la autora del libro Luna Roja, en el que se exploran las cuatro fases del ciclo femenino con todas sus peculiaridades a nivel creativo, sexual, psicológico y emocional. Es un libro maravilloso que debería estar en la biblioteca de cualquier mujer, que en lo personal me trajo muchísimos beneficios, y que en mi trabajo de investigación ha sido esencial para mi trabajo con el ciclo lunar y la conciencia de lo femenino. Habiendo dicho eso ¿qué es una Moon Mother?

En sus propias palabras:  "Ser una Moon Mother es un servicio y una expresión de devoción a la Diosa y lo Divino Femenino. Como Moon Mothers podemos ser (...) compañeras en el viaje de vida de otras mujeres."

Moon Mothers es como Miranda ha llamado a las mujeres iniciadas en la Sanación del útero y la Bendición del útero, una "combinación de los aspectos de la activación energética de la Meditación del Árbol del Útero, con técnicas de canalización de energía" que permiten a la mujer sanar, reconciliarse con lo femenino, entrar en contacto con lo Divino Femenino, elevar su nivel de energía y despertar a nuevas realidades.  Una Moon Mother es una sacerdotisa, una sanadora, una guía y una hermana que acompaña a las demás mujeres en la celebración de su cuerpo y de su naturaleza sagrada.   

... Leo esto que acabo de escribir y pienso ... "Soy un Moon Mother" y entonces otra vez el ojo se me llena de lágrimas, como al momento de la iniciación, y pienso en todo lo que está por venir. Pienso en las mujeres todas, en sus cuerpos y en sus úteros y sus vulvas, mutiladas física y mentalmente, vapuleadas, disminuidas, violentadas. Pienso en el gozo que nos fue arrebatado. En la pelea con el cuerpo, en la tristeza de la menstruación y la ignorancia sobre sus dones. Pienso en la rabia y la frustración y en el deseo de tantas de haber nacido hombre. En los abortos y en los partos abusivos, en los anticonceptivos y en las toallas higiénicas, y en toda la basura que la publicidad nos vende para ver si así podemos sentirnos "menos mal" de ser mujeres y arrastrar con un poco de dignidad nuestro cuerpo incompleto e impuro por el mundo. Y mientras siento tanto dolor veo a Miranda y a las veintitantas mujeres que se iniciaron conmigo y veo a las diosas-madre que acompañaron esta bendición, y siento el amor de todas las mujeres en la piel. Siento como al momento de recibir por primera vez la Bendición del Útero tuve la certeza de que estaba sanando a mi madre, y a mi abuela y a todas las mujeres hacia atrás en la línea del tiempo. Veo asimismo, a todas a las que ahora también yo, estaré en la capacidad de sanar.  Siento el abrazo de la Pacha, veo el manto estrellado de María, me dejo envolver por el aroma de los cabellos de la Magdalena. Me acompañan madres y diosas de tierras lejanas, me acompañan con lechuzas, con serpientes y con arañas. Me acompañan con maracas nocturnas y rocío de las madrugadas. Me dejan ver el color de su pelo, sentir la tela de sus vestidos... es una danza.  Y como flores se derraman bendiciones sobre mi cabeza. Como aceites perfumados escurren benditos por mi piel. Y sonrío con una lágrima saltarina esperando en el borde del ojo y repito en mi cabeza "Soy una Moon Mother". Y doy gracias. Doy gracias. 



jueves, 17 de enero de 2013

Amor libre... ¿para qué?

Los amantes. Harold Hitchcock

Mi mamá, que es una persona totalmente recta, que es la maternidad encarnada, que es monógama hasta el tuétano a pesar de no ser en absoluto religiosa, me increpó alguna vez sobre los extraños rumbos que andaba tomando mi vida personal, amorosa y sexual. Su preocupación era - y es - que mi matrimonio termine por acabarse y que se dañe mi relación con la persona que escogí para casarme.  Me dijo en aquella ocasión que lo que estábamos haciendo no podía conducir a nada bueno porque las relaciones había que construirlas. Yo, naturalmente, tenía cosas que decir al respecto en su momento y cada día que pasa he podido reafirmarme más en ellas, de manera que puedo compartirlas con la tranquilidad que me da esta felicidad permanente en la que me mezo día tras día.

Amantes-Mariposa. Javier Rubinstein
Antes que nada, estoy de acuerdo con mi mamá en que las relaciones hay que construirlas. ¿Cómo se construyen? Bueno... mi idea es que las relaciones se construyen ante todo, con honestidad. Y yo he sido honesta. A veces la honestidad frontal es un poco fuerte y malinterpretada como crueldad... pero uno aprende a decir las cosas. Y es necesario aprender a afrontar las consecuencias de nuestras decisiones. También es bello, cuando vemos que nuestros sentimientos, por más extraños que sean, suelen tener ecos en otros corazones.  Las mentiras en todo caso siempre (SIEMPRE) terminan por descubrirse, y nada hay más doloroso que el engaño. De manera que, en primera instancia, creo que la honestidad que hay entre  las personas que amo y yo ha sido fundamental para manejar la situación correctamente y para poder decir con seguridad que las relaciones que tengo, las estoy construyendo.

¿Que esto no conduce a nada bueno? Discrepo. La libertad que nos damos para amar y compartir ese amor, nos ha engrandecido en miles de formas y nunca para de hacerlo. Día tras día, con cada cotidiana decisión que tomamos, estamos liberando la mente, rompiendo hábitos, extendiendo nuestros propios límites. Lo hacemos cuando compartimos una salida a cine o cuando pasamos tiempo con otros amigos. Lo hacemos cuando decidimos con quién pasar la noche, o la tarde, o el almuerzo. Lo hacemos cuando nos despedimos sabiendo que otra persona se quedará en el lugar que estábamos habitando juntos hacía un momento. Lo hacemos todo el tiempo.. a toda hora: Un ejercicio de tolerancia, de sinceridad, de templanza, de autocontrol, de flexibilidad.

Hoy mientras escribía el título de esta entrada pensé: "¡qué ridículo! ¿amor libre? ¿acaso puede el amor ser de otra forma? ¿acaso es amor si no se vive en libertad?"   Naturalmente entiendo que la expresión tiene ciertas connotaciones, que surge de ciertos contextos, etcétera, etcétera... pero vale la pena reflexionar sobre ello porque es que a veces damos tantas cosas por sentado!! Vivimos, como ponía el otro día la cita de Jodorowsky, en un idioma; y si no podemos aprehender sus delicadezas, no podemos tampoco descubrir verdades veladas, ni cambiar su efecto permanente e invisible en nuestras vidas. 

Dino Valls. 
El amor no puede ni debe ser otra cosa sino libre. ¿Por qué habría uno de querer que lo quisieran de otra manera? El amor es en esencia libre. Libre de irse o quedarse. Libre de arder o de apagarse. Libre para ser de dos, de tres o de diez. Libre para tocar todo lo que lo rodea. Libre para transformar y libre para transformarnos. Pero este amor mágico... el amor alquímico, transmutador; el amor que todo lo arrasa, que todo lo limpia, que todo lo soporta y todo lo sostiene, requiere la total voluntad y entrega del corazón para ser sentido, y la rendición de la mente para ser vivido.  ¿Cómo puede el amor obrar en un alma llena de miedo? ¿Cómo puede llenar una copa que no está vacía? ¿Cómo puede levantarnos en el aire y hacernos tocar el infinito si tenemos tan recias cadenas atadas al suelo?

El amor libre, requiere una persona libre. El amor íntegro, requiere un recipiente íntegro. El amor avasallador, requiere un corazón dispuesto.  Y este amor no es una persona... es el AMOR, así con mayúsculas... el que ensalza el espíritu, el que corona la frente de laureles. El que nos cava hondo y nos levanta. El que viene de allá.. del Espíritu.  


Discutir sobre las relaciones... si abiertas, si no abiertas, si monógamas, si poliamorosas, es tontería. Es nimiedad. Cada quien tendrá que buscar lo que mejor le convenga. Pero no para perpetuar modelos sociales. No para acomodarnos al paradigma. No para asegurar compañía. No por el miedo a estar solos. No. Buscar, en verdad buscar, es abrir el corazón completamente, y allí en la oscuridad, dejarlo que nos hable libremente del amor. 

Tres amantes. Théodore Gericault

miércoles, 2 de enero de 2013

Más allá de la orientación sexual



Llega entonces el momento en el que la familia y los amigos (es decir, aquellos a los que no les has contado ya en un acto cuasi-protocolario) terminan por enterarse de lo que pasa en tu vida, acaso por mera intuición, acaso porque tú ya te descaras un poco... o acaso porque tienes una tía que lo dice en frente de todos...en la sala.. en Navidad. 

Entonces empieza una observación atenta de la actitud que adopta cada uno de tus conocidos ante el hecho de que -digámoslo sin más- además de tu marido, andas con una chica y otro chico.  Caras de desconcierto... sí. Silencios incómodos... sí.  Miedo a invitarte a eventos familiares porque saben que estás loca y en cualquier momento apareces con alguno de los personajes "no oficiales"... sí.  Ojos que se miran entre sí, preguntas omitidas por físico terror a las respuestas y claro... prolífica hiper-comunicación  de la situación a terceros.. y cuartos y quintos (o chisme.. que llaman).  Y a pesar de todo, y esto lo digo en favor de la raza humana, te das cuenta que no es tan grave como pensabas. Que al parecer, la gente a todo se acostumbra y si no se acostumbra, al menos hace su mejor esfuerzo por tolerar.... o en últimas por disimular. Y no sólo en casa.. sino en los sitios públicos.. un par de miradas curiosas ocasionales pero ya estuvo. Nadie dice nada ni te mira mal. "Hemos crecido" pienso. Pero bueno.. son desconocidos.. es normal que guarden distancia. 

Otra cosa que pasa cuando uno cuenta este tipo de cosas es que parece que se volvieran ... "de verdad" ¿me explico? dejan de ser cosas "que simplemente pasan" y empiezan a ser... " cosas que son"; y así, comienzan el tortuoso camino hacia el mundo del  orden y la clasificación: "¿Cómo así? Entonces... ¿son amantes?"  "Entonces ¿es ahí todos con todos?" "Entonces tienen una "relación abierta"?" "Entonces... ¿ahora eres como lesbiana o algo?"  "Entonces ¡eres una puta, pues!" Y toca empezar a pensar...

El otro día estaba entregando unos papeles para unos proyectos que quería realizar con la Alcaldía, y me pidieron llenar  un formulario que al final decía algo así como

Sexo
Femenino               Masculino                Transgenero

Orientación Sexual
Heterosexual         Bisexual                    Homosexual                Intersexual

Y por primera vez me pregunté seriamente qué diablos quería decir todo esto. Pensé que tal vez heterosexual había dejado de ser una palabra suficiente para mi.. como en su momento lo dejó de ser católica, a pesar de lo mucho que aún guardo de ello.  Pensé si alguna de estas palabras realmente definía lo que yo SOY. Pensé también que por qué tiene uno que estar todo el tiempo definiéndose, y en fin, enmarcándose en unos conceptos que la mayor parte de las veces suelen ser muy estrechos. Pensé si habrá gente que se sienta por completo identificada con las categorías.. como esa a la que le preguntan "¿tú qué eres?" y contesta ... "ingeniero" por decir algo... Y luego pensé cómo es posible que tengamos una idea clara de nuestra sexualidad si lo único que hace la sociedad es tratar de taparla y negarla y esconderla desde que somos niños.... antes es que uno la encuentra!!! Pensé  sobre el verdadero significado del matrimonio, y sobre el amor... y me pregunté por qué no habría una casilla que dijera "orientación sexual: libre".. y luego me pregunté por qué carajos tenía que haber casillas.

Pensé todas estas cosas mientras miraba las casillas del formulario y desde entonces pensé otras tantas.
Pienso todo el día y a toda hora; Por eso mi esposo me dice "cabeza". También me dice amore, pequeña.  Ella en cambio me dice pez.  Me dice linda, mía... Él, cuando está de humor, me dice princesa..  amor mío.  Y ¿qué tiene esto que ver con el resto?  pues bueno... tiene que ver porque habla de lo que importa... habla de la humanidad. Habla de la vastedad del afecto, de la exploración constante de nuestras honduras, de un mundo emocional universal. Habla de nuestra capacidad de vincularnos profunda e íntimamente con los otros más allá de las categorías de sexo, orientación sexual o estado civil. Habla del sexo como consecuencia y no como fin. Habla de la condición metafísica que aviva el encuentro con el otro. Habla de lo que es más honesto y puro y verdadero en el interior de cada ser humano: el deseo del otro... la empatía... en suma, EL AMOR. 


Es eso lo que espero pueda rescatarse de cada relación humana. Es allá donde debemos poner la mirada antes de emitir el juicio. Es allá hacia donde espero que miren cuando me ven :)





"Las razones magnéticas son las verdaderas, y permaneces secretas y a veces incluso ignoradas por aquellos mismos a los que encadenan: pues los seres que aman no pueden dar de su amor motivos precisos..."

Metafísica del Sexo - Julius Evola