sábado, 17 de octubre de 2009

Así empezó todo


He decidido reducir al mínimo info extraída de otras páginas. Seguiré añadiendo links a las listas de blogs y páginas web que me parece interesante visitar, pero trataré de enfocar el blog de otra manera... ¿por qué? Bueno... como es bien sabido el que busca encuentra, y si yo he encontrado todo eso en la web, seguro otros lo harán. Por otro lado, creo que lo importante de compartir un camino es precisamente la experiencia. La documentación está por todos lados, pero es la experiencia la que recoge todo eso que leemos y lo hace real. 

Así que empezaré por el principio.

Hace exactamente dos años yo era una persona totalmente diferente a lo que soy hoy. Uno no creería que una persona puede cambiar mucho en dos años, pero sí...  Hace dos años yo no tenía idea de lo que era ser una mujer.  Ni psicológica, ni física, ni social, ni políticamente. Por supuesto que era una mujer (tampoco he cambiado tanto) pero nunca había pensado -realmente PENSADO- en lo que eso significaba. Y creo que si uno no piensa las cosas, y luego las nombra, no puede tampoco llegar a sentirlas a plenitud.  
Así que esa era yo...como son muchas personas... un sujeto que anda por ahí, sin saber verdaderamente quien es. 

Lo que sí era, era una persona que se preocupaba por como son las cosas en el mundo, y habiendo sido así por mucho tiempo, me había metido con infinidad de causas: los animales, los bosques, los niños, el agua, las víctimas de la guerra... por muchas cosas me había interesado yo, sin sentir nunca que hiciera mucho... sin creer que lo que hacía pudiera realmente cambiar algo.  Y por eso mismo tarde o temprano, siempre perdía el entusiasmo. Siempre quería hacer más. Encontrar algo que me fuera propio... algo apasionante, algo verdadero, algo que  generara un verdadero cambio.  Adopté con más seriedad la causa que me era más querida, que era la del medio ambiente. Comencé una carrera relacionada en la universidad, me metí de cabeza en internet y tras mucho leer y mucho buscar, di con el tema de las ecoaldeas y  de la permacultura. Ese interés me llevó a España y allá, sin querer, pasó algo que cambiaría mi vida para siempre. 

Estaba yo haciendo pues un curso de permacultura, y al final por cosas de la vida recibí de manos de un amigo un cuadernillo. Este era un panfletillo sin pretensiones que ponía "contra la represión sexual civilizada".  Y decidí empezar a leerlo al final de mi viaje. Lo abrí como quien abre una revista de variedades,  y así,  sin más, sin aviso previo, lo que leí arrasó con todo. fue como un bombardeo de cosas en las que nunca antes había pensado:  la sexualidad de la mujer, el parto civilizado, la matrística, las culturas de la vieja Europa, la sexualidad primitiva, el imperio patriarcal, la sumisión inconsciente, el amor libre, el significado de la serpiente....  Y digo que arrasó con todo porque después de eso, de mí no quedó mucho. Fue como si me hubieran cortado en pedazos. Como si me hubieran penetrado con una lanza hasta lo más profundo del subconsciente. Como si me hubieran sacado, después de muchos años, de un letargo profundo. Devoré todo lo que tenía esa lectura. Cogí la bibliografía recomendada y la leí también. Cada nombre, cada autor, cada página web. Lo leí todo.  Y a medida que leía, más adentro iba, más cosas sentía, más cambiaba.  Cuando pude salir de esta vorágine había pasado más de un año, y yo ya era otra. 

Hoy siento como si algo indescriptible se hubiera apoderado de mí. Creció desde la base de mi espina dorsal y me envolvió en un calor nunca antes sentido. Me meció con un vaivén de agua, suave y sensual. Me despertó con el aroma de las flores y los colores de los frutos maduros.  Me envolvió como una serpiente, pesada, fuerte, palpitante...y en entre su piel húmeda y suave, me convirtió en mujer.

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